Compartir el carisma recibido

Cuando experimentamos la alegría de haber encontrado un tesoro, nace en nosotras el deseo de compartirlo con creatividad, pasión y esperanza.

Un tesoro recibido para ser compartido

Nuestro carisma se conserva vivo cuando se encarna, se comparte y se pone al servicio de la humanidad y de la creación.

Hemos recibido una historia fecunda. Hemos recibido una espiritualidad redentora. Hemos recibido una misión que nos desinstala y nos envía. Y todo esto queremos compartirlo para que siga generando vida.

Compartir el carisma es hacerlo visible en palabras, gestos, presencias, proyectos, celebraciones, encuentros y formas nuevas de misión.

Con creatividad y pasión

Este tiempo nos llama a agudizar la creatividad.

El mundo cambia, las fronteras cambian, las preguntas cambian. También nosotras necesitamos buscar nuevos lenguajes, nuevos caminos y nuevas formas de presencia.

Compartir el carisma hoy nos pide escuchar los clamores de la humanidad, leer los signos de los tiempos y abrirnos a las posibilidades que el Espíritu despierta.

La creatividad no es solo hacer cosas nuevas. Es dejarnos recrear por dentro para responder mejor al Evangelio. Es encontrar modos sencillos, claros y hondos de anunciar, cuidar, acompañar y dar vida.

Una chispa que sigue ardiendo

La humanidad y la creación viven muchas veces abatidas por la desesperanza. Pero creemos que siguen habitadas por la Ruah, por el soplo de Dios que despierta la chispa capaz de arder, dar calor, cobijo, amabilidad e iluminar en comunión.

Compartir el carisma es cuidar esa chispa. Es acercarnos allí donde la vida parece apagarse. Es ofrecer presencia, ternura y esperanza. Es sostener procesos pequeños que pueden volverse fecundos.

En cada lugar donde una persona recupera dignidad, donde una comunidad se abre al encuentro, donde una vida vuelve a respirar, el carisma sigue compartiéndose.

En toda la familia MMB

Este centenario es un tiempo de gracia para toda la Familia MMB. Para hermanas y laicado, comunidades, colegios, proyectos, presencias y personas que se sienten vinculadas a esta historia.

Compartir el carisma significa caminar juntas. Cada persona, desde su lugar, puede ser parte de esta misión que cruza fronteras para dar vida.

La historia continúa cuando el don recibido se convierte en respuesta compartida.