Cruzando fronteras
para dar vida

Celebramos 100 años de las primeras fundaciones misioneras de las Mercedarias Misioneras de Berriz.
Una historia nacida del Espíritu redentor, abierta al mundo y llamada hoy a seguir dando vida.

100 años de una misión muy viva

Celebramos la transformación del Monasterio Mercedario de la Vera Cruz de Berriz, un convento de clausura escondido en los montes de Vizcaya desde 1541, en un Instituto Misionero encarnado hoy en los cinco continentes.

Aquel movimiento comenzó poco a poco en el corazón de Margarita María López de Maturana. Su deseo de dar a conocer a Jesús fue creciendo hasta ensancharse al mundo entero. Lo que empezó como una inquietud interior fue contagiando a las alumnas, a la comunidad y, finalmente, a toda una familia misionera.

El 19 de septiembre de 1926, las seis primeras misioneras salieron de Berriz hacia Wuhu, China. Aquel primer envío abrió definitivamente las rejas de la clausura para vivir y expresar la universalidad del amor de Dios.

"El espíritu redentor nos ha hecho misioneras"

Margarita María López de Maturana

Esta frase de Margarita María está en la raíz de lo que celebramos. Nos habla de una experiencia que sigue viva. Que el Espíritu redentor que transforma, abre, envía y sostiene.

Desde esa fuente comprendemos nuestra historia. Desde ahí agradecemos el camino recorrido. Desde ahí queremos recrear hoy nuestro carisma. Y desde ahí sentimos la llamada a compartirlo con creatividad, audacia y pasión.

Un centenario para vivir en tres movimientos

Agradecer

Para pasar por el corazón tanto bien recibido. Reconocer la audacia de Margarita María, la disponibilidad de las primeras hermanas y la gracia de Dios actuando en nuestra historia.

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Recrear

Para volver al tesoro que da sentido a nuestra vocación misionera que es nuestra experiencia de Jesús, el espíritu misionero, la comunión y el Cuarto Voto redentor.

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Compartir

Para ofrecer el carisma recibido y así que siga fecundando la humanidad y la creación, con creatividad, pasión y esperanza.

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De Berriz al mundo

En apenas dos años, entre 1926 y 1928, estaban en marcha las cuatro primeras misiones MMB:

Wuhu (China)

Saipan (Micronesia)

Tokyo (Japón)

Pohnpei (Micronesia)

Después vendrían muchas más presencias: México, Estados Unidos, África, Sudamérica, Filipinas, Centroamérica… y nuevas llamadas que nos han ido ayudando a recrear el carisma en cada lugar y en cada tiempo.

"La misión nos fue llevando a nuevas tierras,
nuevos pueblos y nuevas formas de dar vida."

Cruzando fronteras para dar vida

Este lema recoge lo que somos y lo que queremos seguir viviendo.

Cruzando

La acción constante de ponerse en camino, de no estancarse. Implica riesgo, valentía y la confianza puesta en quien guía la barca. Nos habla de habla de salida, camino, disponibilidad...

Fronteras

Además de geográficas hablamos de fronteras existenciales. Las fronteras de la exclusión, de la falta de esperanza y de los nuevos cautiverios humanos. Lugares donde la misión nos espera: culturas, pueblos, heridas, miedos, límites y nuevas realidades.

Para dar vida

El propósito último. Como Jesús, para que tengan vida y vida en abundancia. Una vida que es libertad, justicia y amor redentor. Dar la vida para que otros y otras tengan vida.

Que este centenario nos ayude a agradecer la historia recibida, recrear el don de Dios en nosotras y compartir con alegría el carisma que sigue dando vida.

"El Espíritu redentor nos sigue impulsando
a cruzar fronteras para dar vida."